El cirílico práctico: las letras que necesitas el primer día

No hace falta aprender búlgaro para dejar de estar perdido. Con un rato de café y treinta letras se leen los carteles, el supermercado y el nombre de tu calle.

No hace falta aprender búlgaro para dejar de estar perdido. Con un rato de café y treinta letras se leen los carteles, el supermercado y el nombre de tu calle.