La comparación que circula por internet enfrenta dos números: el tipo del impuesto sobre la renta español frente al 10 % búlgaro. Es una comparación tramposa porque ignora todo lo que hay alrededor: cotizaciones, coste de estructura, obligaciones en dos países y, sobre todo, si la operación se sostiene legalmente. Vamos por partes.
Lo que pagas como autónomo en España
Un autónomo español paga su cuota de cotización y tributa por sus rendimientos en el impuesto sobre la renta, con una escala progresiva: el tipo sube por tramos según lo que ganes. A cambio tiene el sistema a mano, la gestoría en su idioma, la cobertura de la Seguridad Social española y cero fricción administrativa por operar donde vive.
Su gran ventaja no aparece en ninguna tabla: la simplicidad. Una estructura que entiendes y que puedes gestionar sin intermediarios tiene un valor real que se nota el día que hay un problema.
Lo que pagas con una sociedad búlgara
La sociedad tributa al 10 % en el impuesto de sociedades, y los dividendos que te reparta, al 5 %. Sobre el papel es una diferencia grande.
Ahora lo que hay que sumarle: contabilidad mensual obligatoria, domicilio social, cuentas anuales, declaraciones periódicas, cuenta bancaria de empresa y —si estás registrado a efectos de IVA— sus declaraciones y estados recapitulativos. Todo ello en búlgaro y con calendario búlgaro.
Y una partida que no es una factura pero pesa: el tiempo de gestionar una estructura en otro país, en otro idioma, el primer año sobre todo.
La condición que decide si la comparación es válida
Aquí está lo que casi ninguna comparación menciona. Ese 10 % solo es real si la sociedad tributa de verdad en Bulgaria, y eso exige que la dirección efectiva esté allí. La ley española considera residente en España a una entidad cuya dirección y control radiquen en territorio español, y la Agencia Tributaria puede entender que una sociedad extranjera es residente aquí si su gestión administrativa está centralizada en España y no puede acreditar medios materiales y personales en el otro país.
Traducido: si sigues viviendo en Valencia, atendiendo a tus clientes desde Valencia y decidiendo desde Valencia, no tienes una empresa búlgara. Tienes una empresa española con papeles búlgaros y un riesgo de regularización con intereses y sanción.
Cuándo compensa de verdad
La sociedad búlgara tiene sentido cuando se cumplen a la vez tres cosas:
- Te trasladas de verdad y pasas a ser residente fiscal en Bulgaria, o la actividad se desarrolla allí con medios reales.
- El volumen es suficiente para que el ahorro supere con holgura el coste anual de estructura.
- La operación resiste una mirada: hay oficina, personal o clientes locales, no solo una dirección de buzón.
Si falla cualquiera de las tres, ser autónomo en España es más barato, más simple y más tranquilo. Y eso no es una respuesta conservadora: es la respuesta correcta para la mayoría de los casos que nos llegan.
La tercera opción que casi nadie plantea
Entre las dos hay una intermedia que a veces encaja mejor: trasladarte tú, seguir siendo autónomo pero en Bulgaria. Cotizas y tributas allí como persona física, con el tipo único del 10 %, sin montar ni mantener una sociedad. Menos estructura, menos coste fijo y el mismo requisito de fondo: vivir allí de verdad.
Dónde entramos nosotros
Miramos tu caso con los números delante y te decimos cuál de las tres opciones encaja, incluida la de quedarte como estás. Constituimos y gestionamos la sociedad cuando tiene sentido; cuando no lo tiene, te lo decimos antes de cobrarte por montarla.
Preguntas frecuentes
¿Puedo tener una sociedad búlgara viviendo en España?
Puedes constituirla y ser su administrador, eso es libertad de establecimiento. Lo que no puedes es dar por hecho que tributará en Bulgaria: si la diriges desde España, Hacienda puede considerarla residente fiscal española.
¿A partir de qué facturación compensa?
No hay una cifra universal. Depende de tu margen, del coste anual de la estructura y de si vas a tener actividad real allí. Sin traslado ni sustancia, no compensa a ningún volumen.
¿Y si me traslado pero sigo facturando a clientes españoles?
Es perfectamente posible: lo que determina dónde tributas es dónde resides y dónde está la dirección de la actividad, no dónde están tus clientes.
¿Qué es más simple de gestionar?
Ser autónomo en España, sin discusión. Una sociedad en otro idioma y con otro calendario fiscal añade trabajo todos los meses, no solo al abrirla.
Sigue por aquí
- Cómo mudarse a Bulgaria desde España, paso a paso
- Abrir una empresa en Bulgaria: qué es verdad y qué es humo
- Comprar casa en la costa del mar Negro sin llevarte sustos
Fuentes consultadas
- Agencia Tributaria — Persona jurídica residente en España.
- BOE — Convenio para evitar la doble imposición España-Bulgaria.
Datos verificados en septiembre de 2026. Esta guía es informativa y no constituye asesoramiento fiscal: cada caso necesita su propio análisis antes de decidir.


