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Residencia fiscal en Bulgaria: cuándo lo eres de verdad y cuándo no

El 10 % solo se aplica si eres residente fiscal allí, y eso no se elige: se cumple o no se cumple. Los tres criterios que deciden y por qué mudarse no basta para dejar de serlo en España.
Rincón de oficina con un calendario de pared, un archivador metálico gris de cajones y carpetas sobre la mesa

La frase que circula por foros —«te vas a Bulgaria y pagas el 10 %»— se apoya en un dato cierto y omite el que decide. Ese tipo se aplica a los residentes fiscales en Bulgaria, y la residencia fiscal no es una elección ni un formulario: es una situación que se cumple o no se cumple según hechos comprobables.

Los tres criterios búlgaros

Se considera residente fiscal en Bulgaria a quien cumple alguna de estas condiciones:

  • Permanecer más de 183 días en el territorio dentro de un año fiscal.
  • Tener allí un domicilio permanente.
  • Tener en Bulgaria el centro de sus intereses vitales: familia, patrimonio, actividad económica principal.

El primero se cuenta con un calendario. Los otros dos son de fondo y admiten prueba en contrario, que es donde se juega la partida de verdad.

Lo que casi nadie mira: el otro lado

Aquí está el error caro. Ser residente fiscal en Bulgaria no implica automáticamente dejar de serlo en España, y son dos administraciones distintas las que deciden.

La ley española usa criterios propios y muy parecidos: los días de permanencia, el núcleo principal de tus actividades o intereses económicos y —esto sorprende a mucha gente— la presunción que opera cuando tu cónyuge no separado legalmente y tus hijos menores residen habitualmente en España.

La consecuencia práctica: alguien que se empadrona en Sofía, mantiene su vivienda habitual, su familia y su facturación en España y viaja de vez en cuando, tiene muchos números de seguir siendo residente fiscal español. Y entonces el 10 % búlgaro no le evita nada; solo le añade obligaciones en dos países.

Qué hace el convenio de doble imposición

España y Bulgaria tienen firmado un convenio para evitar la doble imposición desde 1990, publicado en el Boletín Oficial del Estado. Conviene entender qué hace y qué no.

Lo que hace: repartir la potestad de gravar entre los dos países según el tipo de renta, y establecer reglas de desempate cuando ambos te consideran residente —lo que se conoce como criterios de desempate: vivienda permanente, centro de intereses vitales, residencia habitual y, en último término, nacionalidad—.

Lo que no hace: elegir por ti dónde eres residente, ni convertir en válida una residencia que no se sostiene con hechos. El convenio resuelve conflictos reales; no da cobertura a situaciones aparentes.

Un apunte que evita confusiones: este convenio fiscal sigue vigente, a diferencia del convenio bilateral de seguridad social, que quedó desplazado por el reglamento europeo. Son cosas distintas y se cita a menudo una por otra.

Qué acredita una residencia de verdad

Si el traslado es real, conviene que se note en los hechos, porque es lo que se mira si alguna vez hay que demostrarlo:

  • Certificado de residencia fiscal emitido por la administración búlgara.
  • Vivienda a tu nombre, alquilada o comprada, y usada.
  • Movimientos bancarios del día a día en el país.
  • Alta sanitaria y cotizaciones donde corresponda.
  • La familia, si la tienes, viviendo contigo.
  • Baja consular y comunicación del cambio a la administración española.

Ninguno de estos elementos por separado decide nada. El conjunto sí cuenta una historia coherente, y la coherencia es exactamente lo que se examina.

Dónde entramos nosotros

Nos ocupamos de la parte que hace que un traslado sea real: residencia, empadronamiento, vivienda, banco y alta sanitaria, en español. La planificación fiscal la lleva un asesor que mire tu caso con las dos administraciones delante, y si alguien te ofrece el 10 % sin mudarte, te está vendiendo un problema con retraso.

Preguntas frecuentes

¿Basta con empadronarse en Bulgaria para tributar allí?

No. El empadronamiento es un requisito administrativo, no una declaración de residencia fiscal. Lo que decide son los días, el domicilio permanente y el centro de intereses vitales, y España aplica además sus propios criterios.

¿Cuántos días tengo que pasar en Bulgaria?

Más de 183 en el año fiscal es uno de los criterios que te hacen residente allí. Pero cumplirlo no garantiza por sí solo que España deje de considerarte residente si mantienes aquí tu vivienda, tu familia o tu actividad.

¿Para qué sirve entonces el convenio de doble imposición?

Reparte qué país grava cada tipo de renta y da reglas de desempate cuando los dos te consideran residente. No sustituye a los hechos: resuelve conflictos reales, no situaciones aparentes.

¿Y si mi familia se queda en España?

Es uno de los puntos más delicados: la ley española presume la residencia cuando el cónyuge no separado legalmente y los hijos menores residen habitualmente aquí. Es una presunción que admite prueba en contrario, pero conviene saber que existe antes de planificar.

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Fuentes consultadas

Datos verificados en septiembre de 2026. Cada situación personal es distinta: esta guía es informativa y no constituye asesoramiento fiscal. Antes de tomar decisiones, consulta con un profesional que analice tu caso.

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Una persona con jersey azul marino señala un mapa desplegado sobre una mesa de madera, junto a una taza

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Estas guías las escribe Kiril, que se encarga del servicio desde Navarra y trabaja con profesionales en Bulgaria: abogados, contables, traductores y notarios. Lo que aquí se cuenta sale de esa práctica y de fuentes oficiales.

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